Maya Wiehe

Maya Wiehe ha sido instructora de tango desde 2006.

Mi tango y yo…

Yo tenía once años cuando una de mis hermanas mayores tendría su fiesta de cumpleaños en muestra casa allá en Santiago. Ella cumplía quince años y por la mañana de ese día recibió una bicicleta y el entonces – último LP de Los Beatles.

Yo – muy ilusionada con la fiesta y con la vida – me puse uno de sus vestidos que obviamente me quedaba muy grande, me calcé sus zapatos sin talón y con un taco demasiado alto para mi y me senté en una silla a esperar que sus amigos me sacaran a bailar. Eso era lo único que yo deseaba y ellos eran muchos!

Esperé…

Poco después de medianoche y con los ojos ya casi cerrados por el sueño vi a mi padre – luciendo su mejor sombrero y con el cigarrillo en la comisura de los labios – acercarse a mi mientras me ofrecía su mano con un gesto que no dejaba lugar a dudas.

Aquella noche, en sus brazos, di mis primeros pasos de tango.

Oh! Cómo lo odié a él, y a la música y al baile!

* * *

Yo tengo 48 años cuando una noche cualquiera entro a una tanguería acá en Malmö. Mi bicicleta la he dejado estacionada afuera del local y por la mañana del mismo día he comprado el último CD de Timbuktu. Muy ilusionada – con la noche de tango y con la vida – y llevando un pantalón a mi medida y zapatos de taco mediano, me siento a esperar que algunos de los tangueros que han llegado hasta allí, me saquen a bailar. En ese momento no deseo otra cosa y ellos son muchos!

Espero…

Poco antes de la medianoche y con ojos ya casi cerrados por el sueño, vuelvo a ver a mi padre, luciendo su mejor sombrero y con el inhalador de nicotina en la comisura de los labios, acercarse a mi mientras me ofrece su mano con un gesto que no deja lugar a dudas.

Esa noche, en sus brazos, derramo una lagrima tanguera.

Oh, cómo te amo viejo! Muchos años después de tu muerte, amo también la música y el baile.

Maya Wiehe
Malmö, 1 de junio 2005